Estaba hablando con mis amigos en el palacio durante el miercoles santo cuando Nancy se acercó y me cogió. "Ven, ven," me dijo y me llevó a Maritheresa. "Ella va a dar las flores a la virgen!" le dijo. "Qué suerte!" dijo Maritheresa y yo, "Qué?"
"Ángel te lo va a explicar todo." Nancy me llevó a Ángel, metido en un grupo de personas en la puerta del palacio para ver bien el paso de la virgen. "Ella va a dar las flores a la virgen!" repetió Nancy, y Ángel me tomó de la mano y me dijo en voz muy solemne, "Qué honor." Otro hombre me preguntó de dónde era. Cuando le dije "Indiana" exclamó, "Eres como la Miss Indiana! Cuando vuelvas a Indiana y les digas a tus amigos que has dado un ramo a la virgen, van a estar impresionadísimos." No le dije que nadie en Indiana entendería lo que es una salida de una virgen.
Luego me enseñaron un gran ramo de flores blancos. Cuando llegara la virgen, iba a parar para que una mujer le cantara y yo le diera las flores. Pero estaba un poco confundida ¿A quién las iba a dar exactamente?
Cuando llegó el momento, los costaleros pararon y bajaron la virgen. Mientras una mujer cantaba una saeta, salí con mi ramo y se lo dí a un hombre que lo puso en el suelo del paso. Estuve allí, cara a cara con los nazarenos. Un hombre aprovechó la parada para encender unas velas en el paso, y un costalero cambío por otro. Todo occurió muy rápido, y antes de poder pensar, subieron la virgen y siguieron en su camino.
Ángel me pregunto, "¿Qué tal la experiencia?" y Olga me dijo, "Nunca he dado las flores a la virgen. Tienes mucha suerte!"
Y ahora me siento que, de todas las vírgenes bonitas de la semana santa en Sevilla, la virgen de la candelaria es la mía.
Sunday, May 3, 2009
Tuesday, April 21, 2009
la Carbonería
Anoche fui con Amy, Sam, y Mia a la Carbonería, un sitio donde ponen un show de flamenco cada noche. Es un poco turístico pero a la vez divertido y gratis.
Después de cenar en bar Levie's llegamos a la Carbonería a las diez y media. Ya que fue un lunes, no tuvimos que llegar tan temprano como otro día. Encontramos una mesa, pedimos unas bebidas, y charlamos mientras esperábamos el comienzo del show.
Siempre hay un cantaor, un bailaora, y un hombre que toca la guitarra. Anoche la bailaora era una mujer que ya habíamos visto, con un estilo de baile bastante masculino y una cara muy seria. Llevaba un traje blanco con flores y un chaleco negro. El cantaor era nuevo pero excelente.
Antes de empezar, el cantaor pidió al público que no fumara durante el show - normal. Pero un hombre insistía en fumar. Durante una canción, el cantaor señaló que lo había visto, indicando que tenía que dejar no fumar. Luego empezó a cantar al hombre dentro de la canción, diciéndole que estaba prohibido fumar durante el show. "Ay que no se pue-e-e-de fum-aa-aa." Todos los que entendíamos español se echaban a reirnos, pero el hombre todavía siguía fumando hasta que el cantaor le habló en inglés. Claro que era estadounidense.
Después del descanso, el cantaor explicó (a los que lo entendieron) que querían invitar a algunos que vinieran al escenario para bailar sevillanas. Un chico y una chica que no se conocían se acercaron al escenario y bailaron mientras el cantaor cantaba y el guitarrista tocaba. A todos nos encantó, y se oían gritos de "guapa, guapa!" y "olé" de todas partes.
Un lunes excelente :)
Después de cenar en bar Levie's llegamos a la Carbonería a las diez y media. Ya que fue un lunes, no tuvimos que llegar tan temprano como otro día. Encontramos una mesa, pedimos unas bebidas, y charlamos mientras esperábamos el comienzo del show.
Siempre hay un cantaor, un bailaora, y un hombre que toca la guitarra. Anoche la bailaora era una mujer que ya habíamos visto, con un estilo de baile bastante masculino y una cara muy seria. Llevaba un traje blanco con flores y un chaleco negro. El cantaor era nuevo pero excelente.
Antes de empezar, el cantaor pidió al público que no fumara durante el show - normal. Pero un hombre insistía en fumar. Durante una canción, el cantaor señaló que lo había visto, indicando que tenía que dejar no fumar. Luego empezó a cantar al hombre dentro de la canción, diciéndole que estaba prohibido fumar durante el show. "Ay que no se pue-e-e-de fum-aa-aa." Todos los que entendíamos español se echaban a reirnos, pero el hombre todavía siguía fumando hasta que el cantaor le habló en inglés. Claro que era estadounidense.
Después del descanso, el cantaor explicó (a los que lo entendieron) que querían invitar a algunos que vinieran al escenario para bailar sevillanas. Un chico y una chica que no se conocían se acercaron al escenario y bailaron mientras el cantaor cantaba y el guitarrista tocaba. A todos nos encantó, y se oían gritos de "guapa, guapa!" y "olé" de todas partes.
Un lunes excelente :)
Monday, April 6, 2009
la industria
He hablado con Juan, y mañana espero ir a ver algo sobre la industria. No tengo ni idea de lo que voy a ver. Sólo sé que Juan es amigo de Carlos que es amigo de Óscar, y trabaja in la industria del cerdo ibérico. Juan sólo quería decirme que lo llamara el lunes para quedar el martes. A ver, espero que sea útil e interesante.
Thursday, March 26, 2009
Mujeres, España, EE. UU.
Siendo mujer, supongo ser muy afortunada por haber nacido en EE. UU. Pero no estoy segura. Es que, como americana, no tengo mis derechos garantizados por la constitución estadounidense.
Hace unas semanas, la ley de igualdad de España cumplió dos años. Al principio, pensé "sólo dos años, tan poco tiempo." Luego me di cuenta de que la situación muy imperfecta aquí en España es mucho mejor que la supuesta ideal de EE. UU.
Las americanas llevamos aós luchando por el Equal Rights Amendment (ERA) pero no lo hemos logrado (y me parece que nunca lo haremos). Se preocupan que el ERA mande que los hombres y las mujeres compartan los servicios, que los hombres no abran las puertas para las mujeres y otras tonterías.
Mis amigas americanas insisten en que no sea necesario tener los derechos garantizados. Dicen que la cultura, no la ley, es la que importa. Si nos tratan como si tuviéramos los derechos, no hace falta realmente tenerlos. La clave son las palabras "como si." Sí, vivimos iguales, pero todo puede cambiar tan facilmente. Vemos lo tan fácil que es en Afgánistan, dónde las mujeres eran abogadas y médicas hasta que algún día cuando el gobierno les mandó que no regrasaran a trabajar.
Claro que EE. UU. no es Afgánistan. Pero sólo falta un juez en el tribunal de último recurso para negar el derecho a aborto a las mujeres. Se van casando cada día más joven. Existen bailes a los cuales las chicas van con el padre, prometen ser virgen hasta casarse, y se ponen un anillo de pureza.
En las noticias de España, siempre hay una sobre otra mujer asesinada por su (ex) pareja sentimental. Igual de EE. UU. La diference es que aquí dice que es otro episodio de violencia machista, violencia de género. Allí dice que una mujer fue matada y, a propósito, su asesino fue su marido o novio. Es otro contexto. Aquí hablan del problema; allí hablan alrededor de problema.
Todo el mundo dice que España es un país tan machista, y que EE. UU. es el mejor país para las mujeres. No sé.
Hace unas semanas, la ley de igualdad de España cumplió dos años. Al principio, pensé "sólo dos años, tan poco tiempo." Luego me di cuenta de que la situación muy imperfecta aquí en España es mucho mejor que la supuesta ideal de EE. UU.
Las americanas llevamos aós luchando por el Equal Rights Amendment (ERA) pero no lo hemos logrado (y me parece que nunca lo haremos). Se preocupan que el ERA mande que los hombres y las mujeres compartan los servicios, que los hombres no abran las puertas para las mujeres y otras tonterías.
Mis amigas americanas insisten en que no sea necesario tener los derechos garantizados. Dicen que la cultura, no la ley, es la que importa. Si nos tratan como si tuviéramos los derechos, no hace falta realmente tenerlos. La clave son las palabras "como si." Sí, vivimos iguales, pero todo puede cambiar tan facilmente. Vemos lo tan fácil que es en Afgánistan, dónde las mujeres eran abogadas y médicas hasta que algún día cuando el gobierno les mandó que no regrasaran a trabajar.
Claro que EE. UU. no es Afgánistan. Pero sólo falta un juez en el tribunal de último recurso para negar el derecho a aborto a las mujeres. Se van casando cada día más joven. Existen bailes a los cuales las chicas van con el padre, prometen ser virgen hasta casarse, y se ponen un anillo de pureza.
En las noticias de España, siempre hay una sobre otra mujer asesinada por su (ex) pareja sentimental. Igual de EE. UU. La diference es que aquí dice que es otro episodio de violencia machista, violencia de género. Allí dice que una mujer fue matada y, a propósito, su asesino fue su marido o novio. Es otro contexto. Aquí hablan del problema; allí hablan alrededor de problema.
Todo el mundo dice que España es un país tan machista, y que EE. UU. es el mejor país para las mujeres. No sé.
Wednesday, March 11, 2009
Pequeñas historias de la crisis
En el sur de España David, 28, trabaja cogiendo las aceitunas de los olivos bajo el fuerte sol de Andalucía. Antes era administrador en Sevilla.
En el centro de EE.UU. Daniel, 52, tiene la necesidad de mudarse fuera de su estado de Indiana para conseguir trabajo. Antes era investigador científico en Indianápolis.
Antes, David y Daniel parecían bastante distintos: trabajos diferentes, edades diferentes, continentes diferentes. Sin embargo, ahora existe una conexión que quizás todos desean que no existiese. España, en particular Andalucía, tiene el paro más amplio de la U.E. e Indiana, en particular el norte, tiene el paro más amplio de EE. UU. En los dos lugares, el 14% se encuentra sin trabajo.
Ya que ha acabado la temporada de las aceitunas, David se considera uno de ese 14%. Bromea que ahora es "amo de casa" mientras busca cualquier trabajo que puede encontrar. "Espero conseguir trabajo en Sevilla puesto que mi novia está aquí y no le gusta quedarse sola en la casa que compramos el mayo pasado." Hace una mueca. "Antes."
El futuro de Daniel tampoco es muy seguro. El verano pasado empezó a dar clases sobre la technología solar. Con su cara calma y ojos tranquilos, expica que "me habría gustado crear mi propio negocio de evaluar y rehacer las casas para usar la energía solar. Ahora no hay nadie que tenga el dinero para pagarlo."
En el centro de EE.UU. Daniel, 52, tiene la necesidad de mudarse fuera de su estado de Indiana para conseguir trabajo. Antes era investigador científico en Indianápolis.
Antes, David y Daniel parecían bastante distintos: trabajos diferentes, edades diferentes, continentes diferentes. Sin embargo, ahora existe una conexión que quizás todos desean que no existiese. España, en particular Andalucía, tiene el paro más amplio de la U.E. e Indiana, en particular el norte, tiene el paro más amplio de EE. UU. En los dos lugares, el 14% se encuentra sin trabajo.
Ya que ha acabado la temporada de las aceitunas, David se considera uno de ese 14%. Bromea que ahora es "amo de casa" mientras busca cualquier trabajo que puede encontrar. "Espero conseguir trabajo en Sevilla puesto que mi novia está aquí y no le gusta quedarse sola en la casa que compramos el mayo pasado." Hace una mueca. "Antes."
El futuro de Daniel tampoco es muy seguro. El verano pasado empezó a dar clases sobre la technología solar. Con su cara calma y ojos tranquilos, expica que "me habría gustado crear mi propio negocio de evaluar y rehacer las casas para usar la energía solar. Ahora no hay nadie que tenga el dinero para pagarlo."
Instituto Ramón Carande
"Coge, come, y tira la manzana," dijo Vanesa, casi cantando, mientras levantaba la mano, la traía a la boca, y terminaba con un ademán florido. Enseguida ella y su amiga Rosario se echaron a reír, cubriéndose la boca con las manos y casi cayéndose. Los rizos largos y los pendientes grandes de Rosario temblaban con la fuerza de su risa.
Vanesa Sánchez León, 16, y Rosario Rodríguez Fernández, 15, viven cerca de las Tres Mil Viviendas, un barrio de Sevilla famoso el flamenco de su amplia comunidad gitana. Allí el flamenco sigue evolucionando y siendo un elemento de la vida cotidiana. Pero no sólo es conocido por la cultura, sino también por problemas sociales tan graves que los autobuses y los taxis se niegan a entrar.
Aunque Rosario dice crípticamente que algunos parientes "tienen mala pata" y las dos confiesan que a veces no se llevan bien con sus padres, insisten en que sus familias son "muy buenas." Según Vanesa, su gran problema es que su hermanita siempre la molesta; "¡ojalá fuera hija única!
Rosario, Vanesa y Gabriel, un sevillista con cara amable de 15 años, son estudiantes del Instituto Ramón Carande. Junto a otros doce chicos forman el "grupo de diversificación." Los profesores les han escogido por ser alumnos motivados que van un poco por detrás del resto. Nani Quiroga, la psicóloga del instituto, explica que son un grupo "orgulloso y un poco mimado."
Al otro lado está el "grupo compensatorio" - sólo uno de los numerosos eufemismos usados para describir los problemas de la escuela. La mayoría de estudiantes que pertenecen a este grupo no quieren asistir al instituto; solamente están allí por la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) que manda que vayan hasta la edad de 16 años. Para mantener orden en el aula con los quince estudiantes del grupo compensatorio, hacen falta dos profesores. Los alumnos frecuentan el "aula de convivencia" (otro eufemismo), que es una habitación punitiva a la que van antes de ser expulsados.
Aunque Rosario, Vanesa, y Gabriel pertenecen a un grupo más académico, las chicas explican, soltando risitas, que "nos gusta más el recreo. ¡Es la mejor clase de todas!" No es sorprendente cuando las otras opciones incluyen "ciudadanía." ¿De qué trata la ciudadanía? "La droga. El maltrato." Más risitas.
Gabriel, con su voz callada, dice que le gustan el inglés y las matemáticas. "Algún día me gustaría estudiar o trabajar en Inglaterra." Piensa hacerse administrador. Rosario también quiere irse al extranjero, a Méjico, y quiere continuar su educación en la universidad, como el 20% de los estudiantes del Ramón Carande. Vanesa, aunque había dicho que le gustaría ser arquitecta, dice que preferiría trabajar después de recibir su título de bachillerato. "No me gusta para nada estudiar. ¡Trabajar es mejor!" Sea por lo que sea, a todos les gustaría salir del barrio.
Gabriel, Vanesa, y Rosario son, sobre todo, adolescentes; a saber, se preocupan por los novios y les gusta salir a las discotecas de menores como Antique en el barrio Nervión de Sevilla. (Vanesa aconseja que no vaya a la Alameda puesto que allí hay un "montón de travestis.") Además ven la tele cuando tienen tiempo libre. Sus series favoritas son El internado y Sin tetas no hay paraíso, la misma respuesta de muchos españoles de su edad.
Su entusiasmada charla sobre las series de televisión se vio interrumpida por una sirena chirriante que no estaría fuera de lugar en una cárcel - la campana escolar. Ni siquiera parecía que notaran la molestia del sonido. Ya están acostumbrados a ella y a todo lo que la mayoría de la gente considera desagradable de la vida cotidiana en aquel barrio marginal, las Tres Mil Viviendas.
Vanesa Sánchez León, 16, y Rosario Rodríguez Fernández, 15, viven cerca de las Tres Mil Viviendas, un barrio de Sevilla famoso el flamenco de su amplia comunidad gitana. Allí el flamenco sigue evolucionando y siendo un elemento de la vida cotidiana. Pero no sólo es conocido por la cultura, sino también por problemas sociales tan graves que los autobuses y los taxis se niegan a entrar.
Aunque Rosario dice crípticamente que algunos parientes "tienen mala pata" y las dos confiesan que a veces no se llevan bien con sus padres, insisten en que sus familias son "muy buenas." Según Vanesa, su gran problema es que su hermanita siempre la molesta; "¡ojalá fuera hija única!
Rosario, Vanesa y Gabriel, un sevillista con cara amable de 15 años, son estudiantes del Instituto Ramón Carande. Junto a otros doce chicos forman el "grupo de diversificación." Los profesores les han escogido por ser alumnos motivados que van un poco por detrás del resto. Nani Quiroga, la psicóloga del instituto, explica que son un grupo "orgulloso y un poco mimado."
Al otro lado está el "grupo compensatorio" - sólo uno de los numerosos eufemismos usados para describir los problemas de la escuela. La mayoría de estudiantes que pertenecen a este grupo no quieren asistir al instituto; solamente están allí por la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) que manda que vayan hasta la edad de 16 años. Para mantener orden en el aula con los quince estudiantes del grupo compensatorio, hacen falta dos profesores. Los alumnos frecuentan el "aula de convivencia" (otro eufemismo), que es una habitación punitiva a la que van antes de ser expulsados.
Aunque Rosario, Vanesa, y Gabriel pertenecen a un grupo más académico, las chicas explican, soltando risitas, que "nos gusta más el recreo. ¡Es la mejor clase de todas!" No es sorprendente cuando las otras opciones incluyen "ciudadanía." ¿De qué trata la ciudadanía? "La droga. El maltrato." Más risitas.
Gabriel, con su voz callada, dice que le gustan el inglés y las matemáticas. "Algún día me gustaría estudiar o trabajar en Inglaterra." Piensa hacerse administrador. Rosario también quiere irse al extranjero, a Méjico, y quiere continuar su educación en la universidad, como el 20% de los estudiantes del Ramón Carande. Vanesa, aunque había dicho que le gustaría ser arquitecta, dice que preferiría trabajar después de recibir su título de bachillerato. "No me gusta para nada estudiar. ¡Trabajar es mejor!" Sea por lo que sea, a todos les gustaría salir del barrio.
Gabriel, Vanesa, y Rosario son, sobre todo, adolescentes; a saber, se preocupan por los novios y les gusta salir a las discotecas de menores como Antique en el barrio Nervión de Sevilla. (Vanesa aconseja que no vaya a la Alameda puesto que allí hay un "montón de travestis.") Además ven la tele cuando tienen tiempo libre. Sus series favoritas son El internado y Sin tetas no hay paraíso, la misma respuesta de muchos españoles de su edad.
Su entusiasmada charla sobre las series de televisión se vio interrumpida por una sirena chirriante que no estaría fuera de lugar en una cárcel - la campana escolar. Ni siquiera parecía que notaran la molestia del sonido. Ya están acostumbrados a ella y a todo lo que la mayoría de la gente considera desagradable de la vida cotidiana en aquel barrio marginal, las Tres Mil Viviendas.
Sunday, March 1, 2009
Pensamientos en un café
"Be happy for this moment. This moment is your life."
"Sé feliz por este momento. Este momento es tu vida."
- Omar Khayyam
"It takes a lot of time being a genius, you have to sit around so much, doing nothing."
"Hace falta mucho tiempo, ser genio. Hay que sentarte tanto, no haciendo nada."
- Gertrude Stein
Hoy he pasado unas horas en la Confitería Lola, ubicada en casi la última calle de Triana. Tres amigas mías y yo nos tombábamos unos pastelitos y cafes con leche -- lo usual. En la atmósfera ruidosa de voces españoles de niños jugando y un grupo celebrando un cumpleaños, charlábamos con nuestro español roto sobre el día hasta que no nos quedaba nada de discutir. Luego, sacamos unas cartas y jugábamos a Skip-bo (es-KEEP-bo) por una hora más. Con el rojo y verde de las cartas, el azul del traje del niño a lado de nuestra mesa, el amarillo de las paredes, y la rosa de mi pastelito, era imposible no estar feliz.
Me sintía por los que me preguntaban, "¿cómo puedes pasar un año en Sevilla? ¿No te das cuenta de que tendrás que conseguir un trabajo para el verano? ¿Que necesitas trabajar en un laboratorio, hacer voluntariado en un hospital? ¡Piensa en tu carrera!"
No entiendo la necesidad de vivir siempre con una meta fija. ¿No vale la pena ver el mundo, tener experiencias, aprender otra lengua, explorar posibilidades? ¿Quién va a ser el mejor médico, él que ha pasado todos sus veranos en los laboratorios y los hospitales o él que ha aprendido otra lengua y otra manera de vivir, mejor dicho la flexibilidad, la necisidad de tener una mente abierta?
No tengo las respuestas a estas cuestiones. Sólo sé que sin duda es necesario disfrutar de y prestar atención al momento en que vivimos. Yo escojo explorar el mundo y ver todo lo que puedo, incluso un pequeño cafe español donde veo que sí hay otros que entienden el valor de las tardes largas con familia y amigos.
(Éste no es nada periodístico. Sólo algo en que he pensado por mucho tiempo y que quería escribir.)
"Sé feliz por este momento. Este momento es tu vida."
- Omar Khayyam
"It takes a lot of time being a genius, you have to sit around so much, doing nothing."
"Hace falta mucho tiempo, ser genio. Hay que sentarte tanto, no haciendo nada."
- Gertrude Stein
Hoy he pasado unas horas en la Confitería Lola, ubicada en casi la última calle de Triana. Tres amigas mías y yo nos tombábamos unos pastelitos y cafes con leche -- lo usual. En la atmósfera ruidosa de voces españoles de niños jugando y un grupo celebrando un cumpleaños, charlábamos con nuestro español roto sobre el día hasta que no nos quedaba nada de discutir. Luego, sacamos unas cartas y jugábamos a Skip-bo (es-KEEP-bo) por una hora más. Con el rojo y verde de las cartas, el azul del traje del niño a lado de nuestra mesa, el amarillo de las paredes, y la rosa de mi pastelito, era imposible no estar feliz.
Me sintía por los que me preguntaban, "¿cómo puedes pasar un año en Sevilla? ¿No te das cuenta de que tendrás que conseguir un trabajo para el verano? ¿Que necesitas trabajar en un laboratorio, hacer voluntariado en un hospital? ¡Piensa en tu carrera!"
No entiendo la necesidad de vivir siempre con una meta fija. ¿No vale la pena ver el mundo, tener experiencias, aprender otra lengua, explorar posibilidades? ¿Quién va a ser el mejor médico, él que ha pasado todos sus veranos en los laboratorios y los hospitales o él que ha aprendido otra lengua y otra manera de vivir, mejor dicho la flexibilidad, la necisidad de tener una mente abierta?
No tengo las respuestas a estas cuestiones. Sólo sé que sin duda es necesario disfrutar de y prestar atención al momento en que vivimos. Yo escojo explorar el mundo y ver todo lo que puedo, incluso un pequeño cafe español donde veo que sí hay otros que entienden el valor de las tardes largas con familia y amigos.
(Éste no es nada periodístico. Sólo algo en que he pensado por mucho tiempo y que quería escribir.)
Monday, February 23, 2009
Llegada a Sevilla
La primera ola de americanos llegó a Sevilla en septiembre, pero fue sólo una pequeña en comparasión con la ola grande que llegó en enero. Pasando por la Avenida de la Constitución o por la Plaza Nueva, parece que se puede oír tanto inglés que español. Según Antonia, una señora de 58 años que ha vivido en Sevilla durante casi 30 años, "el centro está lleno de guiris." Explica ella que es fácil notar cuáles son los extranjeros. La primera indicación es estar en un grupito de chicas de unos veinte años. Si llevan chanclas o chaquetas de North Face, serán americanos. Claro que ningún sevillano llevará chanclas en febrero. Aunque Antonia cree que es imporante que los extranjeros vengan a aprender sobre otra cultura, habla con un poquito de nostalgia sobre los años cuando no vinieron tantos. Siempre que comparten la cultura, pierden algo de la pureza y la individualidad. Hay ventajas y desventajas pero sólo vamos a compartir más en un mundo cada día más globalizado.
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